jueves, 24 de diciembre de 2015

Ninguna tontería


A mi padre le gustaba picarme soltando esta frase cada vez que tenía ocasión:
"Tonterías de mujeres", decía a sabiendas que yo saltaría como un resorte replicando: "Tonterias de hombres".
No decía aquello con ninguna intención reivindicativo feminista, tenía cuatro años y eso me quedaba muy lejano, simplemente creía que así estaba defendiendo a mi madre. Con mi frasecita siempre conseguía provocar un jolgorio generalizado y yo podía volver a mis cosas con la sensación del deber cumplido.
Con el tiempo comprendí que "tonterías de mujeres" no era sólo una frase para echarnos unas risas. Mi padre realmente se creía en posesión de una autoridad moral superior a la de mi madre.
Vivía encadenado a ese machismo patriarcal heredado de nuestra historia y reafirmado, aún más si cabe, durante los años de la dictadura franquista.
Le odié, por ello, y después, aún peor, acabé ignorándole.
Hoy, casi un año después de su muerte, le echo de menos. Reconozco que, a su manera, adoraba a mi madre aunque nunca supo expresarlo ni con gestos ni con palabras.
Sólo espero que su recuerdo me ayude a enseñarle a mi hijo que los hombres no somos mejores que ninguna mujer y que me sirva para no dejar escapar ninguna ocasión de expresar a los míos todo lo que les quiero y lo que los necesito.
Por cierto; os amo.


The Nuevo
Ilustración: Ana Cobos

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