Abrí la puerta y allí estaba ella, tan hermosa como de costumbre.
—Lo siento —dijo dulcemente—. Nunca debí marcharme. Ahora mis sentimientos están claros. Te amo.
Rodeé su cuerpo con mis brazos y dejé que mi boca se hiciera dueña de sus labios besándola como si acabáramos de conocernos...
—Lo siento —dijo dulcemente—. Nunca debí marcharme. Ahora mis sentimientos están claros. Te amo.
Rodeé su cuerpo con mis brazos y dejé que mi boca se hiciera dueña de sus labios besándola como si acabáramos de conocernos...
Rompí la cuartilla y arrojé los trozos a la chimenea
¡Qué demonios estoy haciendo! Vuelvo a proyectar mis propios anhelos en mis personajes y la historia terminará por perder todo su sentido.
Tienes que asumirlo, cretino. Ella no va a volver por mucho que lo escribas. Está enamorada de ese poetucho de tres al cuarto y son estúpidamente felices. Lo reconozco, detesto la felicidad ajena; y más aún la de ellos.
Me sería tan sencillo acabar con todo esto. Sólo tendría que abrir la caja fuerte, sacar mi revólver, acercarme hasta su casa y obligarla a mirar mientras le reviento la tapa de los sesos a ese mamarracho...
¡Qué demonios estoy haciendo! Vuelvo a proyectar mis propios anhelos en mis personajes y la historia terminará por perder todo su sentido.
Tienes que asumirlo, cretino. Ella no va a volver por mucho que lo escribas. Está enamorada de ese poetucho de tres al cuarto y son estúpidamente felices. Lo reconozco, detesto la felicidad ajena; y más aún la de ellos.
Me sería tan sencillo acabar con todo esto. Sólo tendría que abrir la caja fuerte, sacar mi revólver, acercarme hasta su casa y obligarla a mirar mientras le reviento la tapa de los sesos a ese mamarracho...
Arrugué el papel y lo lancé a la papelera.
Ni mis lectores ni mi editor entenderían que el protagonista se convirtiera en un despiadado asesino.
¡No puedo creerlo! Estoy haciendo realidad todos los tópicos del escritor abandonado. Desde que te fuiste es como si la inspiración también se hubiera esfumado. Todo lo que escribo no es más que pura basura. Ahora mismo creo que podría vender mi alma al diablo sólo por conseguir una buena idea.
¡Oh, Lucifer, Príncipe de las Tinieblas, acude en mi ayuda!
Riéndome de mi propia ocurrencia me dirigí al mueble bar dispuesto a ahogar mis penas hasta que, de pronto, caí en la cuenta. Hacía tiempo que me sentía observado y ahora tengo la desagradable impresión de acabar de meter la pata.
De hecho, ese crujido que escucho a mi espalda no creo que vaya a presagiar nada bueno...
Ni mis lectores ni mi editor entenderían que el protagonista se convirtiera en un despiadado asesino.
¡No puedo creerlo! Estoy haciendo realidad todos los tópicos del escritor abandonado. Desde que te fuiste es como si la inspiración también se hubiera esfumado. Todo lo que escribo no es más que pura basura. Ahora mismo creo que podría vender mi alma al diablo sólo por conseguir una buena idea.
¡Oh, Lucifer, Príncipe de las Tinieblas, acude en mi ayuda!
Riéndome de mi propia ocurrencia me dirigí al mueble bar dispuesto a ahogar mis penas hasta que, de pronto, caí en la cuenta. Hacía tiempo que me sentía observado y ahora tengo la desagradable impresión de acabar de meter la pata.
De hecho, ese crujido que escucho a mi espalda no creo que vaya a presagiar nada bueno...
Arranqué el folio de la máquina de escribir y lo rompí en mil pedazos.
A veces, aunque duela, hay que saber decir adiós...
A veces, aunque duela, hay que saber decir adiós...
MAYÚS + SUPR

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